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Aturo Lemus

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Amigos esto es un reto para que escriban cuentos y narraciones cortas de naturaleza fantástica o metaf'isica en un formato de una página como máximo.

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EL CONTADOR DE CUENTOS




EL ANCIANO CONTADOR DE CUENTOS

Andrés como solía hacerlo le repetía a su hija Sybel el mismo cuento todas las noches para hacerla dormir. Cada vez le aumentaba un párrafo porque ella se lo había pedido. Así que con éste cuento sumaban mil y uno mas.
Es la historia de un ancianito sin nombre contador de cuentos que vivía en lo alto de la cordillera donde acostumbraba a conversar con las estrellas y a explicar a los habitantes de su aldea, los subterfugios del destino y los misterios del tiempo. También era capaz de interpretar los sueños, reconocer con el olfato los vientos premonitorios, a escuchar y descifrar las colisiones de los cometas, ver el futuro en la pupila de los ojos de los enamorados, observar el comportamiento de los animals y palpar los latidos de la tierra cuando anunciaban un terremoto, un huracán o la llegada de forasteros codiciosos. En esa aldea no habían divorcios, ni crímenes o disputas familiares serias, ni hijos o padres que abandonaran el hogar.
Nadie tiene memoria o la existencia de algún record de la fecha de nacimiento del anciano, pero el mismo contaba que nació de la raíz de la la milpa en una luna llena de un Octubre en el mismo momento que dos cometas colisionaban en la galaxia. Era el chamán o consejero del pueblo y con él se resolvian los problemas de distribución y el trabajo en la propiedad comunal, los aparejamientos por consenso, las pequeñas disputas familiares, las congojas por los malos espiritus o ánimas del mas allá. Contar era su método. A un marido celoso lo apaciguaba con un cuento sobre el producto de un marido inseguro o irresponsable. Una jóven enamorada, con un cuento sobre Ángeles que guardan el amor de los pretendiente en grandes conchas marinas custodiadas por sirenas del pacífico y a un alcohólico cantándole canciones no estrenadas y poemas compuestos por niños que todavía no nacían. En sanidad era temerario, curaba desde una roncha pestilente hasta un corazón herido por la infamia. Para curar usaba desde las raices mas extrañas de la exuberante selva tropical hasta las aguas termales de los mas empinados volcanes. Los catarros fuertes los curaba mezclando miel de abeja con la corteza de eucalipto y azufre volcánico. Los raros casos de cancer que aparecían en la población los trataba con sábila negra y la primera caca del recién nacido y para los insomios y la infertilidad usaba los pétalos de florifundia mezclados con leche de cabra negra y huevos de bagre de río. Nunca se negaba, siempre estaba dispuesto a ayudar a su pueblo. Cuentan que en un otoño previno la inminencia de un terremoto en la localidad, con solo observar el comportamiento de los pijijes, perros y lagartijas con la densidad y forma de las nubes evitando que alguien muriera, saliese herido o perdiera sus frugales propiedades.
A los niños los entretenía con cuentos de duendes fluorescentes que aparecían llenos de golosinas en Diciembre y que conocían los nombres de todos los chicos y chicas del pueblo a quienes llamaban para regalarles una canasta llena de chocolates, batidos de leche, y dulces de toda especie y también contando sobre las batallas cotidianas de los osos con los colibris por apoderarse del panal de miel en los árboles, donde los diminutos pájaros salían victoriosos gracias a sus coordinados ataques de cientos de ellos hasta que hacían desistir al hambriento mamífero.
A los adultos y jóvenes les solía contar cuentos sobre los fantasmas que llegaban a frecuentar los alrededores del pueblo, principalmente en los ríos, barrancos, y caminos desolados. Su favorito era el del Cadejo, un espirítu que se metía en los cuerpos de los perros para cuidar a los hombres que se pasaban de copas y se quedaban durmiendo a la orilla de los árboles cuando ya no alcanzaban llegar a sus casas. Si alguíen se acercaba a ellos con mala intenciones el perro se transformaba en un horrible monstruo, con siete cabezas de tigre, manos de águila y cuerpo de caballo. De cada cabeza en lugar de ojos tenía unos rayos de fuego que impedía a los intrusos acercarse y de su boca abierta salía miles de escorpiones negros listos para atacar lo que intimidaba terriblemente a cualquier intruso que optaba por salir disparado del lugar.


Andrés iba a continuar con el relato cuando se parcató que Sybel dormía placenteramente.
Y pensó, mañana por la noche le agregaré el párrafo que el anciano me indique.

Roberto Lemus
Berkeley 4/20/2009

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Zully García Comentario por Zully García el octubre 18, 2009 a las 12:14am
Alas y luz

De pronto estaba en ese enorme salón, lúgubre, húmedo, tenebroso, gritos de dolor se escuchaban desde todas las habitaciones que daban sus puertas a éste. Me sentí aterrada, un olor hediondo me impedía respirar, mientras sentía un frio correr por mi espalda. Un deseo enorme, urgente me llevó a huir de ese lugar espantoso, me vi saliendo por esa enorme puerta casi sin tocar el piso. Para encontrar afuera el mismo paisaje de desolación, donde todo vestigio de vida había sucumbido a la oscuridad, era un cuadro de árboles petrificados, aridez y ruinas.
Sentía que algo me desgarraba y la angustia apretaba mi pecho sin piedad. En un desesperado intento para no ver más, cubrí mis ojos con una de mis alas… ¡Queeé!!!!!!!! ¡Una de mis alas!!!!! …¡Oh dios, tengo alas!
Sí, tenía alas, que alegría, me inundé de una energía avasallante, vertiginosa y eché a correr levantándolas, sorprendida y feliz. Con la emoción y la sorpresa no me había percatado que con sólo moverlas transformaba todo a mi paso, por donde iba crecían las flores, se iba desplegando una alfombra de todos los colores tras de mí, los árboles se cubrían de hojas y el sol ahora, aparecía dorado llenándolo todo de luz.
Entonces armándome de coraje decidí entrar, desde el mismo umbral ya levanté mis alas, he inmediatamente se callaron los gritos de esos seres torturados, mis lagrimas cegaron por un momento mis ojos y al aclarar mi visión, cientos, miles de hombres y mujeres vestidos de blanco, ahora con el alivio suavizando sus rostros, pasaban buscando la salida, sonriéndome agradecidos, algunos me abrazaban y continuaban su peregrinar, libres ya sin cadenas y parecía que habían aprendido algo que llenaba sus imágenes de paz.
Quizás soñé esto, por el fuerte deseo de que se terminen ya las atrocidades, que suceden segundo a segundo en el mundo en que vivimos.
Quizás, soñé esto, por el deseo de que de forma mágica, como si borráramos un mal trazo, tan sólo con el pensamiento pudiéramos convertir la oscuridad en luz.
Quizás… si esto, no fuera tan sólo un sueño o pesadilla y yo tuviera alas, cambiaria todo llenando a los seres del mundo, de sentimientos de amor, de paz y de humanidad.

ENTONCES YO, NO TENDRÍA QUE VOLVER A HACER UN VIAJE HACIA UN MUNDO IRREAL.
Néstor Fidel Panseri Cabello Comentario por Néstor Fidel Panseri Cabello el septiembre 6, 2009 a las 3:06pm
Entrada la madrugada, en la estación de trenes de Tropezón, como una foto, sin dinámica, el desolado andén albergaba la angustiada humanidad del hombre.
Camino inquieto, transpiraba a pesar de la temperatura, era obvio que su metabolismo estaba en alarma, se asomó a la boletería, estaba cerrada, los boletos se sacaban arriba del tren a esa hora, la formación llegaría en minutos, miró ansioso el viejo reloj por enésima vez. Quizás no la vio o sí pero no la consideró, de todas maneras la joven mujer, en la otra punta, despreocupada lo observaba. Los minutos faltantes se transformaron en segundos, divisó excitado la luz lejana pasando la curva de Villa Bosch, se arrimó al extremo del andén, cerró y abrió sus ojos varias veces, expulsó el aire agitado, volvió a mirar hacia las vías, ahora la luz era más nítida y se veía con todo el contorno, la poderosa máquina llegaba veloz tronando su claxon estremecedor.
Cuando el tren se detuvo, el maquinista bajó y comprobó lívido y perplejo que era un hecho, un hombre destrozado yacía entre las ruedas y metales.
La mujer se arrimó con la misma actitud de todo momento, confirmó la muerte y pensó, bueno este ya está, solo me queda el del gas, menos mal que solo ese, hoy no estoy de humor para suicidios…

Ness 9/07/09
Zully García Comentario por Zully García el septiembre 2, 2009 a las 11:56am
Aurorita

Todo comenzó aquel día en que nuestra querida tía Celia tuvo la feliz idea de dejarnos por herencia aquella casa grande de dos plantas con sótano y altillo. Como si fuera poco, rodeada por un enorme parque con árboles y plantas, demasiado para mi gusto.
Las paredes laterales estaban cubiertas por la hiedra que muy atrevida amenazaba tomarlo todo. Adentro muebles antiguos y cortinas pesadas en tonos marrones le daban un aspecto triste y lúgubre. En ella siempre vivió el tío Antonio y su esposa María con cuatro hijas, por un convenio de propiedades esta casa paso a ser sólo de tía Celia y hoy al morir nos la deja a nosotros y a mi prima Lucrecia una de las hijas de Antonio “Nosotros”... no sabíamos por qué.
Lucrecia...si hubiera vivido hace quinientos años la hubieran quemado en la hoguera, en realidad que podía sorprendernos, si siempre atraíamos cosas así, y nos fuimos a vivir a la casa...”con Lucrecia”, era realmente grande, pensé- con suerte no nos rozaremos, Ho... qué error, no importa donde nos encontrábamos, allí estaba ella mortificándonos, pese a que la endemoniada se instalo en el altillo. Ahí comenzamos a entender por qué la familia directa la odiaba, hacía años que no le hablaban, creo que el odio se lo tenían desde muy chica.
Siempre a nuestro alrededor ocurren cosas extrañas, pero nada como lo que allí comenzó a suceder.
-¡Iris...¿tienes mi perfume de orquídeas?, no lo encuentro por ningún lado,
-¡No mamá! , sabes que no me gusta, por qué lo voy a tomar.
-Qué raro siempre lo dejo en el mismo lugar, ya no me queda dónde buscarlo.
- Pregúntale a papá... (Riendo estrepitosamente) a lo mejor no lo soportaba y te lo tiró.
- Muy graciosa. ¡Tomás...Tomás!
-¿Qué sucede?... ¿porqué los gritos?
-¿Vos viste mi perfume de orquídeas?
-¡No...Qué voy a ver, yo qué sé dónde pones las cosas.
Y mi perfume no apareció y se le sumó el cepillo de pelo de Iris, sus pantuflas rosadas y varias cosas más, entonces la encaré a Lucrecia.
-Dime, Lucrecia, ¿vos nos estás haciendo bromas?
-¿Por qué me decís eso?... ¡Qué, acaso soy yo la dueña de las culpas del mundo?, busca por otro lado, yo no les saqué nada, no pierdo tiempo en bobadas.
Por ese lado la cosa no iba, traté de dejarla en paz, pero hubiera seguido sospechando de ella, si no fuera que sucedió algo de locos. Eran ya las once de la noche, me preparaba a apagar las luces de la planta baja para irme a dormir, cuando siento los gritos aterradores de Iris y la veo bajar las escaleras despavorida, a la vez Tomás y Lucrecia salían chocando en el pasillo mientras se atropellaban detrás.-¡Por Dios!.. ¿Qué sucede?, preguntamos casi todos a la vez.
-¡No sé (llorando, con los ojos fuera de sus órbitas) algo me tocó la cabeza y me despeinó y me tiraron los peluches del estante, no sé que era, no lo vi, ¡Tengo mucho miedo...! ¿Qué pasa, qué era eso?
-Tomás- cálmate, cálmate, vamos a ver ¿No estarías dormida y tuviste una pesadilla?.
Aquel día terminamos durmiendo con Iris en el medio de los dos, y fue el comienzo de cosas extrañas, una tras otra, ya todos escuchábamos la presencia de alguien más en la casa, a veces desde el sótano nos llegaba el canto suave y dulce de una niña, ya acostumbrados a su presencia le dejamos de temer.
Claro... “Nosotros”, porque lo que es Lucrecia,... La veíamos perder la calma, empalidecer y salir corriendo a esconderse en su dormitorio.
Con el tiempo hasta nombre le pusimos, cariñosamente... “Aurorita” curiosamente sentimos que no podía tener otro nombre, no sabemos a cuál de los tres se le ocurrió.
Mientras Lucrecia, gritaba cuando nos oía nombrarla, adelgazaba y parecía que la perseguían mil demonios, asta pena nos daba verla.
Un día la vimos bajar con sus valijas, ni Chau nos dijo... y no la vimos más...
II
Y así hubiéramos seguido si no fuera que un buen día, estaba en el supermercado haciendo las compras y me encuentro de frente con una anciana, pequeña, de ojos muy celestes, que me saluda como si me conociera de toda la vida.
-¡Hola... tú debes ser la sobrina de Celia, te he visto salir de la que era su casa.
-Así es... disculpe señora, pero no la recuerdo, ¿Ya nos conocíamos?
-No, no querida, yo vivo enfrente a tu casa, hace pocos días regresé de un largo viaje, era muy amiga de tu familia, y dime ¿qué es de los demás?
-¿Pero aún no me ha dicho su nombre?, la invito hoy a tomar el té, así charlamos un poco
-Encantada... Espérame a las cinco, me llamo Carmen Lino de Fonseca.
La vi cruzar la calle, puntual y coqueta con paso corto y seguro atravesó mi jardín, me adelante a abrirle la puerta y allí estaba con una sonrisa entre traviesa y picara.
Pase siéntase como en su casa.-le dije.
Serví el té mientras Doña Carmen revoloteaba observándolo todo con gran entusiasmo
-Y dime ¿qué fue de tus primas?, me acuerdo de Lucrecia, ¡huu…qué chica tan especial!
-Lucrecia; Vivió con nosotros hasta hace unos meses, por suerte se fue, era tan insoportable la pobre.
-Sí, ya lo sé, nadie la quería, nunca le pudieron perdonar lo que hizo.
-¡Lo que hizo!... ¿pero acaso hizo algo?, aquí no sabemos nada, es más no entendemos por qué es así.
-No lo dudo, todos callaron eso como si fuera un secreto de estado, pero yo lo sé porque
lo vi todo desde mi ventana.
En silencio se acercaban Iris y Tomás y se sentaron en el borde del sillón casi sin respirar, Los presenté apresuradamente y pusimos toda nuestra atención.
- Hace muchos años cuando las cinco hermanas eran unas niñas,
-¿Cómo las cinco , son sólo cuatro, Lucrecia es la más chica.
-Noo!... eran cinco...
-Callamos sorprendidos, con impaciencia siguió-
-Aquel día en que yo tejía como siempre sentada junto a mi ventana vi que la más chica se encontraba en un carrito mientras las otras a su alrededor tomaban sol y jugaban en el jardín “Aquel día fatídico” Lucrecia y Marina se peleaban por una muñeca de trapo y en los tire y afloje de la lucha Lucrecia se dío contra el carrito de la pequeña y este salió cuesta abajo a toda velocidad hacia la calle, justo, justo cuando pasaba el carro del lechero... no me atrevía a mirar, sabía que estaba allí... ¡allí! bajo las patas de aquel caballo, vi como sus hermanas corrían desesperadas.
- También sus padres desde la casa, corrían y gritaban...
- ¡Aurorita...
- Aurorita...!

Zully García
Enrique isaac Comentario por Enrique isaac el agosto 31, 2009 a las 12:33am
Rigor Mortis

Allí estaba ella boca arriba, inerte, en rigor mortis, su blanca tez y tonificado cuerpo aún no estaban cianóticos, su bella cabellera dorada y sus mucosas aun mantenían su brillo natural; Isaac se había preparado toda su vida para este momento, 15 años de planes y maquinaciones para ser exactos...ahora surgían las dudas de ultimo momento ¿habré hecho lo correcto? , ¿Por donde comenzare a cortar? ¿Como fluirá la sangre? ¿Que aspecto tendrá? ¿Que color, que olor tendrá? ¿Como sonará la sierra al cortar su carne? ¿Sus huesos se cortarán con resistencia o será como cortar mantequilla derretida? y entonces parpadeo varias veces secándose la sangre que le salpico el rostro, producto de su primer corte, regañándose por la distracción, se dijo concéntrate, concéntrate, solo haz tu trabajo, que tienes solo 2 horas para tu primera autopsia y los demás estudiantes necesitan la sala para realizar su práctica.

Nota del autor: Este relato es totalmente ficticio y nada de lo dicho en el, obedece a las prácticas de la medicina forense.
Enrique isaac Comentario por Enrique isaac el junio 21, 2009 a las 11:28pm
15 segundos una eternidad

De repente desperté en un cuarto, cuatro paredes, un techo, un piso, una silla y una mesa y sobre la mesa un lápiz, una hoja de papel y una luz sobrenatural y mortecina la cual no tenia origen ni natural ni artificial.

Entonces un instinto me llevo a sentarme frente al papel y apenas tome el lápiz me asalto un recuerdo relámpago por mi mente y éste siempre duraba 15 segundos, cuando tomaba el lápiz el pensamiento volvia nuevamente y cuando lo soltaba desaparecía.

Después de varios intentos tome de nuevo el lápiz y otra vez vinieron a mi los recuerdos, uno a uno a mil por hora en un continuo y único orden todo se repetía, ¿quien aparece allí? no lo conozco, no conozco a nadie pero sí se que su historia tiene un inicio y un final me imagino que debo ser yo...ahhhh...un momento recuerdo el color azul, azul era, azul era, el carro que se estrello quedando ruedas arriba...si ahora recuerdo el que aparece en la historia, pero no tengo donde mirarme, no importa, me acorde de que tenía tacto y empecé a tocarme la cara y compare el personaje de mi película con los contornos de mi rostro y coincidían y asegure el que aparece en mis visiones soy yo.

Pero aún me quedaban otras preguntas que responder, donde estoy? y que hago aquí? y volví a tomar el lápiz buscando repetir la historia y en una parte de ella ahora si pude ver que una mano me saco del carro azul y una voz me dijo...ven conmigo te voy a llevar a un sitio donde llevan a las almas fútiles e irreflexivas como la tuya para que a tientas y sin límite de tiempo puedas reflexionar cada uno de los detalles de tu propia vida...y entonces si pude responder esas dos preguntas,

Estoy en un sitio entre el cielo y el infierno purgando indefinidamente por mi vida fatua y sin sentido y estoy aquí para arrepentirme por el resto de mis días

Y entonces comprendi todo...trague hondo y una especie de corriente helada y desagradable recorrió mi cuerpo de pies a cabeza.
Julia del Prado Comentario por Julia del Prado el junio 20, 2009 a las 9:57pm
Cuento que puede salvar a la humanidad, un sortilegio, una premonición, ayuda y solidaridad, Julia
María Magdalena Gabetta Comentario por María Magdalena Gabetta el junio 20, 2009 a las 8:15pm
Arturo, tu cuento más que fantástico es poético. Me quedé maravillada al leerlo, mis felicitaciones mi buen amigo y un placer leer tan buenas letras. Un beso. Magda
Aturo Lemus Comentario por Aturo Lemus el junio 20, 2009 a las 8:05pm
Impresionantes sus aportaciones Alba y José y a propósito de fuego y saltar sobre él. En mi país de origen, Guatemala se acostubra el día 7 de Diciembre, sacar papel, cartón, colchones y cuanta cosa flamable existe para prenderles fuego y de esta manera queman al diablo (ironía popular porque según fuentes bíblicas y otros escritos religiosos y seculares el diablo es el amo del fuego) Ambientalmente es un desastre y los heridos por quemaduras llegan a los cientos, pero es un producto cultural que viene desde el tiempo de la Colonia, es decir fue importando hace mas de quinientos años y todavía se practica y los niños más que los adultos disfrutan bastante de esta celebración.
Alba Comentario por Alba el junio 20, 2009 a las 9:44am
Noche de San Juan

Queridos amigos voy a contaros algo sobre la noche de San Juan.
Noche de fuego y de magia. De leyenda urbana, escuchada desde mi niñez, de mis padres y ellos de los suyos.
Se perdería si yo no se la contaría a mis hijos todos los años, para que ellos se la cuenten a lo suyos.
Os la voy ha contar a vosotros amigos:
Me contaban que la noche de San Juan, al amanecer, antes de salir el sol.
Un cabrerillo que iba con sus cabras, en medio del campo encontró una hermosa joven que vendía navajas.
El cabrerillo se acercó, y ella le preguntó:
-“¿Que te gusta de mi tienda?”
-“Una navaja” – contestó.
- Tómala y así con ella te mates- Le deseó desapareciendo.
El pobre cabrerillo no sabía que para desencantarla tenía que haber dicho: “tu querida prenda”
No sé si será leyenda o no, solo os puedo decir que mis padres esa noche no salían de casa hasta después de haber salido el sol y estar bien avanzada la mañana.
Con cariño para todos mis queridos amigos

Alba 20/06/09
Alba Comentario por Alba el junio 20, 2009 a las 9:19am
No sé como añadirlo como una nueva leyenda así que lo voy a meter como un comentario:

Amigos míos.


Voy ha contaros lo que hago todos los años, durante la noche de San Juan.
Noche de magia, de fuego y de deseos...
Mi madre me lo contaba y yo lo hago todos los años.
El 23 de junio, a media noche comienzan los encantamientos.
Mojo todo mi pelo, digo las palabras:
“San Juan bendito, me suba al cielo, mi pelo, mi pelo, me llegue al suelo...”
Lo hago todos los años, lo podéis creer
¡Es verdad! Hacer la prueba y veréis que pelo tan bonito, tan fuerte y como crece.
También pongo en un vaso tres cuartos de agua, parto un huevo y lo añado pidiendo tres deseos.
Lo pongo en la ventana y antes que salga el sol lo miro.
Si suben tres montañitas hacia arriba se cumplirán vuestros deseos. Probadlo...
También hacemos hogueras, cada vecino en su puerta saca lo que no quiere y lo quema.
Los niños saltan las hogueras.
De niña yo las saltaba y se lo he enseñado a mis hijos.
Es una noche mágica para mi, me trae muchos recuerdos queridos amigos.


Alba. 20/06/09
 

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ESTA LA TARDE DORMIDA


Está la tarde dormida
No la quiero despertar,
Mis musas están ansiosas
Y las quiero aprovechar.

Que me hagan compañía
En esta tarde otoñal,
Cuando las hojas se agitan
Al compás de un vendaval.

Tan lejos estas mi amor...
Que el dolor no me adormece,
Solo estas líneas quejosas
Que me van y que me vienen.

Los recuerdos se aglutinan
En mi alma y en mi mente,
Cual infiernos se me abren
Las heridas en mis sienes.

Está la tarde dormida
No la quiero despertar...
Mis musas ahora me dicen
Que ellas quieren descansar.

por

Encarna Recio



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POEMA DIDACTICO


por

Juan Angel Italiano


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La Cachorra


No es necesario que me digas nada, no me hables no quiero tus excusas.

Sé que en la calle hace frio y llueve como nunca.

Siéntate a mi lado y deja ya de toquetear tu oreja.

¿Dónde has estado, esta vez, correteando hembras, verdad?

Y yo aquí esperándote como una idiota, muerta de hambre de tus caricias.

Pero te juro que no me veras más.

¿Quien te has creído que soy una mujer?…

Soy una perra vagabunda y tú no eres mi dueño.

por

Fernando Omar Vecchiarelli - Escritor del fin del mundo
 

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